Nonell (1872-1911)

Introducción
 
Isidre Nonell es una de las figuras más trascendentes del panorama artístico catalán y español de fines del siglo XIX y principios del XX. A pesar de la incomprensión que le manifestaron el público y los críticos de arte durante años, fue un pintor de carácter y de fuertes e inquebrantables convicciones artísticas. Su obra representó, durante su corta pero intensa trayectoria artística, la confrontación radical con las tendencias más tradicionales y unánimemente aceptadas del momento. Y no fue hasta su exposición individual de 1910, en la galería del Faianç Català de Barcelona, que Nonell obtuvo su primer éxito comercial y un reconocimiento público, un triunfo tardío ya que la muerte le sobrevino sólo un año después, a los 38 años.

El significado y la trascendencia de su obra se explica en esta exposición a través de una cuidada selección de obras representativas de cada una de sus etapas artísticas y a través de los distintos géneros y procedimientos técnicos abordados por el artista. Más allá del tópico de "pintor de las gitanas", cliché por el que se le conoce por representar de forma reiterada a mujeres de esta etnia, su repertorio iconográfico se compone también de excelentes retratos de mujeres de raza blanca, de paisajes y bodegones, o de dibujos, ilustraciones y caricaturas.

Su faceta de dibujante se ilustra en esta muestra con interesantes dibujos de juventud, como A les taules de carn de la Boqueria, el primer dibujo que Nonell publicó en el diario La Vanguardia en 1894, o con la inédita serie de dibujos que el artista ejecutó en 1895 para colaborar en la recaudación de fondos del Cercle Artístic, entidad artística barcelonesa. El espíritu crítico que Nonell manifestó a lo largo de toda su vida, con la obstinada plasmación en su obra de los más desfavorecidos de la sociedad, está significativamente representado en esta exposición por dibujos como los Cretinos de Boí de 1897, y Sacristán repartiendo limosnas, Dos viejas y Pareja de mendigos de 1898, así como otros temas de gitanas, mendigos, ancianos y ancianas o barracas, que contrastan con los sugerentes dibujos de mujeres de raza blanca. Y especialmente relevantes los cinco dibujos de ilustración satírica destinados a la revista Papitu, así como un autorretrato del artista y un retrato del escritor y anarquista Ramon Sempau. En conjunto una cata variadísima para saborear los distintos temas, técnicas y procedimientos del dibujo tratados por el artista a lo largo de toda su carrera artística.

Un total de sesenta y siete obras, entre dibujos y pinturas, procedentes de colecciones particulares y de importantes museos y fundaciones, con las que se pretende explicar de una forma lo más completa y rigurosa posible la personalidad de quien fuera uno de los grandes protagonistas de la modernización del arte en nuestro país, en el cambio de los siglos XIX y XX.

 

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